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Muerte, mente y holograma

“Morí mineral y me convertí en planta.
Morí planta y me levanté animal.
Morí animal y fui hombre.
¿Por qué temería?, ¿cuándo mengüé muriendo?
Una vez más moriré como hombre y me elevaré
con los benditos ángeles, más también de la angélica
condición pasaré. Todo, salvo Dios, perece.
Cuando haya sacrificado mi alma de ángel,
me tornaré en aquello que nadie jamás ha concebido,
!Oh, no existía yo! Pues la no existencia proclama:
“A Él volveremos”
Jalal-uddin Rummi

Ufffffff, por dónde empiezo?

DEL TIEMPO Y EL ESPACIO

Vamos a pensar en un aparato proyector multifuncional, ese aparato soy yo, contengo múltiples memorias con escenas alternas múltiples que proyecto ante mis ojos, pero que sólo son creadas dentro de mi, aunque mi consciencia, que es quien las observa  aquí y ahora,  no lo sepa, no lo registre, pues la consciencia de aquí y ahora tiene diferentes niveles a los cuales revolucionar la velocidad de las escenas, de hacer zoom (alejamiento y cercanía de las escenas y sus detalles), de parar y avanzar, niveles de voltaje similar a la electricidad que le permiten cierta distribución de la energía para ciertas funciones, en funciones avanzadas puede incluso comenzar a borrar y editar para re-editar, y en funciones mucho más avanzadas, puede crear escenas e incluso apagarse a voluntad, a voltajes menores la función de “voluntad” parece incluso no existir.

La consciencia en sí misma percibe, no importando el nivel en que se encuentre para “saber”  que ella lo hace, cómo ni para qué  lo hace, y esa consciencia a diferentes niveles y dimensiones hace que cree las condiciones necesarias para percibir según su capacidad, por ejemplo el espacio y tiempo, funciones y parámetros para poder percibir en diferentes direcciones y “momentos”, en algunas dimensiones no necesita este requisito, pues basta con aumentar su velocidad en las escenas (partiendo de nuestra “realidad” como una película ya filmada con infinidad de escenas alternas), para pasar de las películas ya filmadas a la creación de las mismas, y para eso el tiempo y el espacio no son necesarios pues son muy limitantes, es como querer crear en cámara lenta, y para crear se necesita una velocidad de consciencia que no puede manifestarse fácilmente en la  tercera dimensión, como le llamamos a esta capacidad de la consciencia para percibir ancho, largo y altura, y con ello, secuencias y cierta velocidad casi fija entre los eventos que aquí se perciben,
La velocidad es fundamental, ya que una alteración en ella supondría un cambio fundamental en la percepción, como en cualquier película que avanzamos o retrocedemos, nos impedirían disfrutar y entender la película,   necesitamos la velocidad adecuada, que es a la que la consciencia está habituada de acuerdo a sus capacidades desarrolladas, es así como para ciertas escenas o niveles de consciencia algunas o muchas escenas de este mundo parecen lentas o muy rápidas dependiendo de factores como estados emocionales que mucho alteran las percepciones de la consciencia con respecto a su propia media.
Lo que los sentidos  perciben es solo  lo que creamos a partir del espacio que rodea y separa los objetos, dicho “espacio” es una constante, desde esta perspectiva, el espacio sin distancia es eterno y en él se encuentra la Totalidad de TODO.. no obstante nuestras intensiones (conscientes o no, pero de la consciencia básica), a través del tiempo, es decir, la secuencia de “actos” y “cosas” que en él depositamos crea la percepción de distancia en el espacio y distancia en el tiempo, ambas cuestiones de percepción, fuera de esta percepción, como quien se aleja de la escena con un zoom, el tiempo y el espacio se van volviendo estáticos, como si todo fuera más lento y centrado en un punto, hasta que nada se mueve y a la vista sólo un objeto brillante existe hasta que finalmente desaparece y solo oscuridad hay.
Si  aumentamos el zoom, acercándonos por debajo de la percepción de tiempo-espacio con la velocidad en que generalmente percibimos, entonces comienzan a superponerse imágenes que antes ocuparon un mismo espacio, el pasado comienza a surgir como un fantasma y con ello la historia de nuestras percepciones y sobre todo, sobre todo y con mayor nitidez  aquellas escenas  en que una parte de nuestra esencia perceptiva aún sigue  deambulando aferrada a escenas inconclusas para una parte de la consciencia del que ´percibe y que ahora puede recoger de “su pasado”, como que la consciencia no había podido asimilarlas, pues no todas las escenas consideradas pasado se notan nítidamente, parece que la consciencia decide “borrar” las escenas que de alguna manera dio por concluías pero nítidamente, muy nítidamente  pueden verse las que dio por inconclusas, casi no hay diferencia entre aquellas y las que la consciencia considera “presente” la consciencia está dividida, si bien sigue soñando en su “presente” vive en varias escenas del pasado alternamente ,  esto es el zoom por debajo de la velocidad del tiempo que considera hoy y aquí…
Si le damos velocidad a las escenas, más allá de este punto en que observamos los fenómenos, empezarán a desaparecer los objetos hasta encontrarnos con el mundo de las posibilidades matemáticas, el futuro, líneas y líneas de luz azul que como hilos muy finos parecen tejer a partir del punto “presente” una gama de objetos , personas y situaciones, como un anillo que rodea a lo que llamamos  presente, donde las posibilidades se expanden a 180 grados, pero con mayor acento de nitidez en la mitad del anillo, es decir, a 90 grados,  y con mayor acento a 30 grados, hasta relucir con gran brillantez un tenue hilo que es la probabilidad más acentuada y que viene en “línea” directa del punto de luz central, pero en verdad, la luz azul, como un foco,  ilumina a 180 grados, pero en este caso ligeras sombras, que son las opciones menos probables según la ruta tomada por la consciencia y percepción esperada opacan la luz azul a ciertos grados del anillo, no obstante presentes de manera fija, solo movible por el foco de percepción, un cambio de percepción importante haría que esas zonas ensombrecidas fueran iluminadas para ensombrecer aún las más iluminadas hasta el “momento”, el cambio de percepción en realidad no es movimiento, NADA SE MUEVE, es el cambio que sucede en la consciencia ante la percepción de lo que antes no percibía, crea la ilusión de movimiento, pero un cambio importante y repentino puede ser considerado como “milagro” para la consciencia acostumbrada al movimiento pasado-presente-futuro. Milagro tan solo por “el salto” donde la consciencia no ha podido llegar de un punto a otro a través de recorrer lo que considera espacio-tiempo con velocidad, la velocidad ha sido mayor a lo que la consciencia pudo registrar, ahora solo percibe un campo precipitado sin “aparente” secuencia… y sobra decir… es evaluado por la consciencia generalmente como positivo y ajeno a su “voluntad”, cuando en verdad lo que pasa es que no registró “cómo lo hizo”, entonces “alguien más lo hizo”. Ante un fenómeno “milagro”, la parte del anillo que estaba ensombrecida ahora es luminosa y la que era luminosa, ensombrecida, como las faces de la luna. Una luna llena permitiría una consciencia abierta a todas las posiblidades!!!!.
Bueno, regreso con un ligero zoom  a la velocidad cotidiana de mi consciencia, entonces todo vuelve a ocurrir de a una cosa a la vez.

EL PUNTO ALFA

Imaginen un espacio inmenso, ilimitado, mucho más allá de este mundo regido por el tiempo, la materia y la acción: un mundo de silencio dorado. En completo silencio, sin las manecillas del tiempo dirigiendo la existencia; una tierra de paz y libertad permanentes. Este es el mundo de la eternidad: silencioso e invariable. En este mundo vive un punto de energía consciente, eternamente incorporal; un ser puro que llama a este mundo “el Hogar”. Este punto de energía pura, benevolente y llena de conocimiento, irradia Luz. Este es el Punto Alfa, Este es Dios.

Alfa, silencioso e incógnito, es el Principio, la Semilla, la Fuente, el Único Original. Este Ser Benevolente es el punto eterno de referencia para la vida humana, dentro del cual existen las cualidades que nosotros requerimos para elevar nuestra vida.

Puesto que habita en este mundo de Silencio y ¨Paz, Alfa es el único Ser que está más allá del proceso de cambio y decadencia al que estamos todos sujetos aquí en la tierra. Aunque está mucho más allá de nuestro mundo material y es siempre incorporal. Alfa entra en este mundo de tiempo y sonido al momento en que la negatividad  llega a su extremo. Él entra para donar Su Fuerza de vida, la divina energía de Su Ser, para devolver a la humanidad y a la naturaleza su estado original de armonía y orden.

Aunque nunca se vuelve un ser humano, Alfa entra a est mundo físico desempeñando Su papel y logrando llevar a cabo la tarea de renovación a través de ciertos seres humanos. El más importante es aquel que históricamente es recordado como Adán, el primer hombre. En la antigua Grecia se decía que el Creador se hace cargo de la creación cuando ésta alcanza el punto de completa degradación y desorden. Entonces la creación se limpia y se libera, para seguir su curso natural hasta completar un ciclo.

Al final de dicho ciclo, cuando existe total decaimiento y desorden, una vez más el Creador se hace cargo de la creación, la limpia y la deja seguir. Este proceso repetitivo de intervenir, limpiar y dejar que continúe ha sido el ritmo eterno del Universo; un ritmo expresado constantemente a través de ciclos eternos de tiempo. Al tiempo se le llamó la imagen movible de la eternidad, y a la eternidad se representó con un ciclo.

En la India, en el Bhagwad Gita, se dice que Dios viene en el momento de la mayor degradación, cuando todo se encuentra en completo desorden  y desequilibrio. Él viene en especial a restaurar y rejuvenecer el odren original de todas las cosas.