TERAPIA CONDUCTUAL CONTEXTUAL

“La Terapia Conductual Contextual busca ayudar a las personas a notar las consecuencias de sus acciones en el mundo real y respecto a lo que valoran como importante gracias al lenguaje.” Quedarnos atrapados en nuestros propios pensamientos puede llevarnos a perder flexibilidad. Es decir, perder la habilidad para elegir cuando persistir con una acción o cuando desistir y derivar nuevos comportamientos que puedan funcionar mejor para lograr un efecto deseado. Está diseñada para sacarnos de nuestra mente y ayudarnos a notar las consecuencias de nuestra conducta, de forma que pueda varias y reproducirse cuando esto sirve para acercarnos a que o quien es importante para nosotros. Estas terapias combinan el Contextualismo Funcional con los recientes avances del Análisis Experimental de la Conducta y la Ciencia Evolutiva para desarrollar paquetes de tratamiento que ayuden a las personas a tener la flexibilidad suficiente para dirigir sus vidas de una forma que les de sentido, valor e importancia.

El Contextualismo Funcional es una perspectiva científica que tiene como objetivo el incremento de la frecuencia y variedad de comportamientos útiles para mejorar la condición humana. Observa el comportamiento humano (conducta) desde su contexto y, desde esa perspectiva, el comportamiento de todo el humano. Es decir, al ver a alguien caminar (conducta) por la calle (contexto), se ve a todo un ser humano caminando, no a una mente y un cuerpo separados, o a un cerebro y los músculos diferenciados. El Contextualismo Funcional entiende al comportamiento humano desde su contexto, donde el comportamiento es la totalidad de la acción del humano. Para aliviar el sufrimiento humano y mejorar la condición humana, se busca predecir e influir el comportamiento con precisión (la menor cantidad de conceptos posibles), amplitud (estos conceptos deberían poder aplicarse a través de múltiples contextos como el hogar, escuela y trabajo), y profundidad (estos conceptos deben poder aplicarse genéticamente, psicológicamente, sociológicamente y antropológicamente).

La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT) es la más difundida de las incluidas en la Tercera Generación de Terapias de Conducta. Se enmarca en una posición filosófica funcional, se asienta en una nueva Teoría del Lenguaje y la Cognición llamada Teoría de los Marcos Relacionales (RFT); ofrece una alternativa a la psicopatología tradicional en la dimensión funcional de la Evitación Experiencial; y promueve la investigación básica y los ensayos controlados para continuar desarrollándose. Desde la ACT, la salud psicológica no es entendida como la ausencia de experiencias psicológicas “desagradables” o “perturbadoras” sino como el resultado del desarrollo de patrones de comportamientos orientados en aquello que es importante para la persona. De este modo, los esfuerzos terapéuticos están orientados a aumentar estos comportamientos guiados por los valores personales, que muchas veces se ven restringidos cuando los intentos de evitación del malestar psicológico ganan control sobre las elecciones de la persona.